Reflexión personal
Ayer, platicando con mi papá acerca de su experiencia profesional y los caminos que ha tomado, me puse a reflexionar sobre los errores típicos de control que podemos encontrar en las empresas. Ligándolo con lo que escucho dentro de las empresas, algunos de los errores muy comunes relacionados al control son los siguientes:
Salir por la tangente
Muchas veces queremos hacer las cosas de la manera más fácil posible, sin medir las consecuencias y sin saber hacia dónde nos estamos moviendo, tomando siempre la salida sencilla. En momentos de crisis, estamos persiguiendo los mismos recursos, lo que nos lleva a evitar complicar las cosas. Cuando hablamos de control, no se trata de complicarnos, sino de hacer una pausa para ver hacia dónde estamos yendo, hacia dónde queremos que la gente se mueva, y buscar qué herramientas nos pueden servir.
Repercusiones de tomar la salida fácil
No tenemos que hacer algo tan complicado para que la gente se mueva hacia donde queremos, pero tampoco podemos siempre tomar la salida más fácil, porque a largo plazo puede tener muchas repercusiones.
La imagen del policía
Otro error muy común relacionado con el control es asociarlo con la figura del policía. Pensamos en políticas, procesos, números y cumplir con los plazos. No estoy diciendo que esas no sean herramientas de control, pero implementarlas no necesariamente significa tener al policía o al auditor al lado. También puede implicar otro tipo de herramientas y elementos que podemos aprovechar. El control no implica ser el “malo”.
Adaptación a nuevas generaciones
Finalmente, otro error muy común es querer utilizar los mismos sistemas de control para todas las personas y todo el tiempo. La realidad es que los sistemas de control que se utilizaban hace cinco o diez años con otras generaciones probablemente no tengan el mismo efecto en el comportamiento de las nuevas generaciones, con la nueva estrategia y la nueva línea. Asumimos que nuestra gestión va evolucionando con nuestra estrategia, pero eso no va a pasar a menos que conscientemente digamos hacia dónde vamos y qué necesitamos ahora.
Evitar la resistencia al cambio
Por eso, decir que nunca hemos cambiado y que siempre lo hemos hecho así suele ser algo que impide que, como empresa, nos movamos o ajustemos nuestros sistemas de control para lograr lo que queremos.